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dimarts, 8 de novembre de 2011

Yogur griego caducado

Publicado en El Periódico del 6 de mayo de 2010


En el Telenotícies vespre de TV-3 del domingo pasado salió un músico griego hablando del atolladero financiero en el que se encuentra Grecia. Entiendo que el señor Ludovikos Ton Anogeion esté preocupado por los efectos de la crisis, y me aterroriza pensar en lo que él apunta: «Los ciudadanos tendremos que aprender a llevar una vida sencilla, como un pájaro que vive de las migas que encuentra por el suelo». Ahora bien, pienso que no está bien afirmar de forma categórica que «los culpables son los que hacen las leyes» y que «la gente de a pie no tiene la culpa». Y me dejó atónito escuchar que, «por nuestra historia y nuestra cultura, no nos merecemos esto». ¿Qué quería decir con esas palabras? ¿Que acaso Grecia disfruta de algún derecho especial por tener una historia tres veces milenaria?
La historia de Grecia es como mínimo curiosa. A los griegos de la antigüedad debemos la democracia, la filosofía y los Juegos Olímpicos. Pero, como Estado moderno aparece justo a principios del siglo XIX, con la desintegración del Imperio otomano y gracias al apoyo de las élites europeas. El romanticismo, la recuperación de los clásicos que inundaban el continente, generó un amplio movimiento de apoyo a los herederos de Platón y Aristóteles en la lucha para librarse de las garras de los malvados turcos. Así fue como, de repente, un territorio poblado por pastores, pescadores y mercaderes se vio impelido a la independencia.
En las dos ocasiones que he estado en Grecia, he tenido la sensación de encontrarme en un país precioso, pero caótico, conservador y que no ha hecho el esfuerzo de ponerse al día, con una dependencia inmensa de la UE y del turismo. Una de las cosas que me chocaron fue la práctica inexistencia de un sector industrial potente. De Grecia conocemos a sus millonarios, muchos de los cuales, por cierto, han vivido siempre en otros países. Pero, y de sus marcas, ¿cuántas conocemos? (No vale citar el yogur griego). Yo, francamente, ni una. Sí recuerdo una, en cambio, de su eterno enemigo turco. ¿Sería provocar demasiado decir que Turquía es, hoy, una sociedad más dinámica que Grecia?