dimecres, 4 de juliol de 2012

Nuevos nichos laborales para periodistas

Reportaje publicado en la revista Capçalera de julio de 2012 (traducción del catalán)


"Deja de lloriquear y de decir que todo va mal. Si estás de bien ánimo, encontrarás oportunidades. Tanto el optimista como el pesimista tienen razón, porque ambos reflejan una parte de la realidad, pero al optimista le van mejor las cosas. Si todo lo ves mal, la autoprofecía se acabará cumpliendo. Miremos atrás: las cosas nunca han sido fáciles. Siempre digo a los periodistas que no dejen los estudios y que se formen, que miren lo que es relevante, que vean cómo funcionan las redes sociales, que experimenten con Twitter y Facebook, que aprendan de los blogs y lo que hacen otras empresas. Nuestra profesión es la más atractiva, apasionante y desafiante del mundo, porque influye en el comportamiento de las personas y contribuye a cambiar mentalidades. Pero hoy sólo admite a los periodistas con afán de superación".
Alfonso Sánchez-Tabernero, director del máster en Gestión de Empresas de Comunicación de la Universidad de Navarra, evita caer en el desánimo. A pesar de ser consciente de la sangría de periodistas que han dejado los sucesivos ERE que han afectado a los principales medios, cree que hay razones para mirar al futuro con esperanza. "Hay futuro porque hay presente", coincide Josep Lluís Micó, director del grado de Periodismo de la Facultad de Comunicación Blanquerna.
Se crean puestos de trabajo porque los ciudadanos tienen más necesidad que nunca de estar informados, indica Sánchez-Tabernero. "Aunque vivimos una crisis larga y profunda y que la ocupación tradicional disminuye, si pensamos en la sociedad vemos que hay más consumo de información que nunca. Cuando los países crecen, la gente no destina el dinero a comprar más pan o más pares de zapatos: sería absurdo. Se los gasta en ocio y conocimiento".
Sí, el mercado absorbe a nuevos periodistas y abserberá todavía más dentro de diez años, asegura Sánchez-Tabernero, "pero sólo encontrarán trabajo en el nuevo escenario los profesionales con capacidad innovadora". ¿Qué sentido tiene, se pregunta en tono provocativo, que las facultades sigan formando a los alumnos como si todos estuvieran destinados a convertirse en redactores de un diario o que se sigan impartiendo asignaturas como diseño de páginas de periódico?
"El mercado necesita profesionales que sean muy flexibles, capaces de aprender, globales, que entiendan las nuevas tecnologías, que puedan aportar cosas nuevas para conseguir grandes audiencias o reducir costes, gente más preparada y más activa. El periodista debe ser un profesional híbrido, que sepa manejar medios audiovisuales y que sepa, esto sigue siendo fundamental, contar historias atractivas. Quien no dé este paso, quien sólo sepa seguir haciendo lids y titulares, está equivocado ", sentencia el profesor de la Universidad de Navarra.
Para Josep Lluís Micó, "hay muchos futuros complementarios, pequeñas parcelas que indudablemente no absorberán a muchos informadores pero que dan un complemento y sirven de esperanza".
Pero, ¿de qué puestos de trabajo hablan Micó y Sánchez-Tabernero? Unas llamadas a tres de los principales medios de comunicación catalanes confirman la impresión generalizada que domina en el sector: en el último año, apenas han contratado a nuevos periodistas. Por el contrario, han tendido a recortar. Según la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), los últimos tres años han perdido su empleo 5.270 profesionales de la comunicación.
Así pues, ¿quién está contratando actualmente a periodistas y para hacer qué? Se hace difícil, por no decir imposible, poner nombres. Como mucho, apellidos. Y los apellidos más en boga ahora mismo son Digital, Red y Portabilidad.
Para entender el grado de confusión que hay alrededor de los nuevos empleos para periodistas, Josep Lluís Micó explica que en Blanquerna han llegado a recibir ofertas de trabajo exactos pero que denominaban las tareas a realizar de formas distintas. "Gestor de contenidos digitales sería el gran paraguas que cobija ocupaciones muy diferentes y que aún no tienen ni nombre. Pero lo importante es que existen ".
El director del grado de Periodismo de la Facultad de Comunicación Blanquerna incluye bajo este paraguas a los profesionales que dentro de un periódico, una emisora ​​de radio o un canal de televisión se encargan de gestionar el área de participación. "Los medios son conscientes de que tienen un público cada vez más competente tecnológicamente y que les envía material y comenta las noticias. Esto obliga a poner orden en la información, a sistematizar y a filtrar. Si hasta ahora teníamos los periodistas de calle y los de mesa, ahora también tenemos los de participación".
Detrás de estos profesionales más visibles, hay empresas y organizaciones de todo tipo que, con su presencia en las redes sociales, blogs y portales propios, se acaban convirtiendo, ellas también, en medios que difunden contenidos propios o convenientes a sus intereses. "Gestionar contenidos es más complejo que llevar el Twitter y el Facebook de una empresa. Las organizaciones humanas tienen cada vez más la necesidad de comunicar mejor, y eso crea puestos de trabajo ", afirma Micó. En estos casos, los periodistas a menudo se integran en equipos pluridisciplinares y trabajan junto a publicistas, técnicos en marketing, abogados o economistas.
Otra posibilidad es la emprendeduría. Como no encontramos quien nos dé trabajo y tenemos ideas, montamos nuestra empresa o nos convertimos en autónomos. "Tengo muchas esperanzas depositadas, pero tampoco nos pasamos de eufóricos -confía Micó-: el autoempleo en general sólo sirve para empezar a trabajar".
Los periodistas sevillanos convocaron el pasado 21 de abril el encuentro Se buscan periodistas. La idea fuerza de la reunión era si no nos ofrecen trabajo, nosotros la crearemos. Los profesionales presentes en esa cita apostaron por poner en marcha diversos medios de forma autogestionaria, y terminaron hablando de aspectos poco habituales entre los periodistas: crear una cooperativa, elaborar un plan de empresa y diseñar un modelo de negocio o un sistema de financiación basado en las microsuscripciones. Para Silvia Cobo, periodista especializada en Internet y Social Media, nos encontramos ante un modelo que podría extenderse en un futuro inmediato.
Alfonso Sánchez-Tabernero pone algunos ejemplos de nuevas ocupaciones periodísticas que ha conocido en los últimos años: periodistas que hacen de Community Manager o montan webs, los que dan servicios a empresas, los que hacen publicaciones que luego distribuyen en estadios de fútbol, farmacias o grandes superficies...
"Las nuevas tareas suelen aparecer fuera de los grandes medios, que ahora mismo están más preocupados en coger las tijeras que en pensar en el futuro. Estas compañías dependen de sociedades que cotizan en Bolsa y, como los movimientos a largo plazo no repercuten en la cotización de sus acciones, se limitan a mira en corto".
Sánchez-Tabernero, que fue vicerrector de la Universidad de Navarra, cree que mañana mismo encontrarían fácil colocación en el mercado los profesionales capaces de hacer buenos productos de no ficción para la televisión que cuesten diez veces menos que los que emiten las cadenas generalistas, aplicaciones para móviles, instrumentos de marketing para empresas, productos informativos multisoporte o de escribir reportajes sobre temas tan específicos como la industria farmacéutica o los hidrocarburos.
Ahora bien, hay que ser realista. Y para Josep Lluís Micó el realismo pasa por aceptar que los puestos de trabajo que se crean en el campo digital no responden, ni por calidad ni en cantidad, a las expectativas que los grandes gurús habían profetizado. Son trabajos más precarios en un sector ya de por sí precario. "El contexto actual sigue siendo de muchas bajas y pocas altas. Las nuevas tareas son más residuales que antes y permiten mantenerse a flote y que periodistas en paro o recién licenciados puedan tener un trabajito. No son jornadas completas o responden a necesidades de temporada, por lo que obliga a combinarlas con otros empleos".
De esta manera, renace la figura del periodista pluriempleado. A falta de jornadas completas, el profesional se ve forzado a buscar pequeñas colaboraciones en diferentes medios y/o a pasar a lo que Sánchez-Tabernero llamaba "el otro lado". Todo, para poder sumar un sueldo a fin de mes. En caso de que se generalizara esta práctica, muy habitual durante el franquismo, sería un mal síntoma, se lamenta Micó.
Ante el periodista "que tiene que hacer diez trabajos para llegar a fin de mes", Josep Lluís Micó cree que se consolida el periodista estrella a quien todo el mundo reclama porque él mismo es una marca. "Ambos tienen en común el pluriempleo pero el contraste resultante es cruel".
La otra figura emergente es la del periodista polivalente. Micó y Pere Masip lo retrataban en 2010 en Prospectiva del mercado laboral para futuros graduados en periodismo, un estudio patrocinado por el Laboratorio de Comunicación Digital de Blanquerna. Se trata de profesionales flexibles, capaces de adaptarse y que demuestran su polivalencia bien sea en el campo tecnológico, mediático o el temático.
En un momento de cambio como el actual y como mínimo durante unos años, "su éxito está garantizado", vaticinan Micó y Masip. El advenimiento de este profesional capaz de integrarse rápido en equipos humanos complejos y, en algunos casos, de escribir en diferentes secciones ha sido recibido como un maná divino por muchas empresas. Allí donde antes se necesitaban dos o tres personas para realizar tareas concretas, ahora en ocasiones basta con una sola. Por esta razón es uno de los perfiles más buscados para redacciones pequeñas.
El periodista polivalente, conocido en otros tiempos como chico para todo o todo terreno, no supone en modo alguno la desaparición de los especialistas, advierten Micó y Masip en su estudio. Mientras el primero ofrece "agilidad, nervio y ahorro: supervivencia", el que domina algunos temas a fondo es garantía de "calidad, rigor y profundidad: trabajo bien hecho".
Sondeando los nuevos nichos laborales para periodistas nos encontramos también profesionales que han encontrado trabajo como auditores de la información o en el mundo de la documentación. Y y yendo un poco más allá, llegamos al portal LinkedIn. Colgamos un mensaje en el grupo Formación para Periodistas y en unos días varios profesionales nos dan su punto de vista. Para Roberto Vargas, la solución para los periodistas que busquen trabajo pasa por crear nuevos medios en la red. ¿Cuáles? Vargas habla de una página web para transmitir en directo las sesiones del Congreso de Diputados. ¿Quién la podría comprar?, Se pregunta. "Si se está debatiendo una ley para los ganaderos, el periodista hace su página y vende sus servicios a los propios ganaderos que quieran estar informados minuto a minuto del trámite de la ley que más les interesa".
Concha Belanzategui menciona que ha recibido ofertas para hacer de click-worker (escribir o traducir textos breves para y a través de internet) o de bloguero "a 40 céntimos la pieza", al tiempo que explica el intento de los trabajadores de una televisión local clausurada que, después de hacerse autónomos y de llegar a un acuerdo con el propietario, han montado una sociedad para explotar la licencia y los equipos.
Cada uno cuenta su caso. Silvia Tinoco intenta montar un servicio de prensa para músicos y María Villarreal empezará a trabajar en una agencia que se dedica al seguimiento de medios. "Creo que puede ser una salida interesante cuando el llamado clipping está a la orden del día". Ante la avalancha de periodistas que tratan de hacerse Community Managers, Lidia López confiesa que, aunque el e-marketing no tiene nada que ver con el periodismo, "como mínimo nos mantiene en el mundo de la comunicación" .
"Hoy hay muchas posibilidades de experimentar", evidencia Alfonso Sánchez-Tabernero. El problema, o uno de los problemas, para los periodistas es que no hemos sabido aprovechar los nuevos terrenos de juego que se han abierto con la eclosión de la sociedad digital, añade Josep Lluís Micó. "Los sectores del ocio y la publicidad han sido mucho más activos que el periodístico. En el último Mobile World Congress era impresionante ver la cantidad de divisiones y subdivisiones por tipo de empleo que había. Pues, ¿quieres creer que no se hacía ninguna mención al periodismo? Tenemos un camino larguísimo por recorrer ".
El caso de las tablets es paradigmático del desconcierto que vive el sector. "Un día se nos aparece el señor Steve Jobs, que en el cielo esté, se saca el Ipad y nos dice '¡mirad qué cosa tan bonita!'. Todos decimos 'qué bonito', y enseguida nos preguntamos qué podemos hacer para sacarle rendimiento. ¿Qué hacemos con este soporte en Cataluña? ¿Qué hacemos las universidades para formar a gente capaz de pensar más allá de los soportes tradicionales? Vamos haciendo adaptaciones, pero muy lentamente ".
"Hemos entrado en una época del cambio continuo-sentencia Sánchez-Tabernero-. Sólo es posible la salvación con una nueva mentalidad".


Los gabinetes no notan la crisis
A tenor de lo que dicen Josep Lluís Micó y Alfonso Sánchez-Tabernero, los que no parecen notar mucho los embates de la doble crisis (la coyuntural y la estructural) que padece el sector son los gabinetes de prensa. Para el director del grado de Periodismo de la Facultad de Comunicación Blanquerna, la comunicación es un ámbito que ninguna organización pública o privada quiere menospreciar y cada vez hay más conciencia de que el trabajo debe confiarse a profesionales, bien sea creando un gabinete propio o contratando un servicio externo.
Según el director del máster en Gestión de Empresas de Comunicación de la Universidad de Navarra, los gabinetes han ganado protagonismo en la medida que se han adelgazado las redacciones y que se impone la inmediatez: falta tiempo para contrastar los comunicados que envían empresas e instituciones, así que, deprisa-deprisa, la información que llega sirve para resolver sin angustias una página de periódico o medio minuto de emisión. "Los gabinetes se han aprovechado de los recortes en las redacciones. Al otro lado no hay crisis ", remata Sánchez-Tabernero.

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